Sobriedad y Elegancia

La segunda característica de este espectáculo serio y sugerente es la compenetración entre la escena y el foso, o si se prefiere, el peso que adquiere la realización musical. La identificación entre Nacho Duato y el director de orquesta Pedro Alcalde da unidad a la concepción global. (…) La dirección de Alcalde es analítica en el primer acto, sobria y precisa como la escena, y se vuelca en función del drama en el segundo con una brillantez nada superficial, extrayendo las esencias dramáticas desde el control depurado de un sonido que busca más el corazón secreto e interiorizado de la partitura que los fuegos artificiales. Con ello, la sensación de verdad sonora repercute directamente en la escena, y en muchas ocasiones, incluso la conduce.
En estas condiciones, la Sinfónica de Madrid realizó, a mi juicio, la mejor presentación desde que está en el Teatro Real, con una cuerda que supo cantar con sentimiento (especialmente violines y violonchelos; se echó en falta un mayor cuerpo en los contrabajos) y sobre todo con un sentido de tocar en grupo que hace concebir grandes esperanzas para la temporada de ópera. Romeo y Julieta no es una obra nada fácil y la Sinfónica madrileña la ha resuelto con admirable solvencia.
El PaísJuan Ángel Vela del Campo (14-09-1998) pdf

Pero no solo la mirada, la escucha también atrae: Pedro Alcalde deliberadamente provoca delicados diminuendi de la Staatskapelle Berlin, puede desacelerar muy suavemente en los registros más altos antes de llegar al máximo con los ritmos dramáticos. El español de 59 años no solo lleva música encima, sino que también se doctoró en filosofía, lo que sutilmente incluso se puede escuchar.
Ballet-Journal – Gisela Sonnenburg (24-06-2018) link